El habitante mediocre no creía en las consecuencias.

"Obviaba con un leve desdén cada advertencia. Así fue creciendo llamado a ser un lider mundial. El emperador de los mediocres en el reino de la normalidad incoherente." (Exodo 3, 10)






Conocí un lugar donde la brisa de las sonrisas movía los hilos que sujetaban las ilusiones. Los hacían vibrar, para forzarlas a reaccionar e intentar así hacer realidad los sueños de los hombres, de los tranquilos, de los de miradas alegres y por que no, de los insensatos que persiguen vientos pasajeros, que les susurraron al oído mentiras piadosas sobre la consecución de los anhelos.

Tragar saliva y salir a caminar. Hoy me he vestido con todas las prendas que me gustan de mi armario, las he puesto unas sobre otras y así con todo lo gustoso he salido a pasear, tres cuadras después de abandonar mi portal, me he encontrado con el sol, de golpe me ha calentado y he tenido que deshacerme de varias prendas, las voy guardando en una bolsa gigante que llevo siempre conmigo, es la bolsa de los objetos esperantes, de los artilugios ilusorios, no pesa demasiado.

He buscado dentro de mi bolsa las gafas de sol, las encontré al fondo a la derecha, las saqué de la caja protectora y me percaté de que uno de los cristales se había desprendido, la angustia me superó. Entonces medité unos segundos, decidí usar las gafas para protegerme del sol, pero cerraría el ojo descubierto, para que los rayos no pudieran fulminarlo.

Para la mayoría de personas, llevar un ojo guiñado un buen rato, es agotador, pero en este sentido yo pertenezco a la siguiente evolución y puedo cerrar mis ojos indistintamente, funcionan alternativamente. 

Caminé varias calles más allá y de pronto caí en la cuenta de que ya no recordaba para que había salido de casa. ¿Iría a comprar pan de molde? ¿Iría a alguna cita a ciegas? ¿Iría a alguna fiesta salvaje en la casa más desordenada de la ciudad? Cubrí mi boca entreabierta con tres de los dedos de mi mano derecha, las uñas rojas rebosaban saturación, ante mis labios ligeramente pálidos por la impresión.

Del susto, abrí instintivamente mi ojo descubierto, quedó aplastado por la cantidad de luz, la pupila reaccionó y se cerró dolorosamente, una punzada inconsolable. Me repuse y seguí caminando, mi ojo sano me indicaba el camino, mi ojo deslumbrado,  me deleitaba con un punto rojo gigante que se vaiveneaba con mi movimiento ondulatorio. 

Desesperada paré un taxi, me subí en la parte de atrás y mientras me sacaba las gafas, le pedí al señor taxista que me llevará lejos de allí, hasta donde empiezan las calles de casas nuevas de Madrid, tan altas, que nos dan sombra.

Sobre soñar o soñar de más



Todas las personas sueñan de una forma diferente e irrepetible. Todas, menos yo.


Los hombres de miradas alegres

Mi deseo era publicar algo de Cortazar, pero da la casualidad que ya esta todo publicado, por duplicado, compulsado y con sello de fecha valida. Aún así tengo que añadir estas lineas:

"A un señor le cortaron la cabeza, pero como después estalló una huelga y no pudieron enterrarlo, este señor tuvo que seguir viviendo sin cabeza y arreglárselas bien o mal." (Acefalia)




A veces pienso que si repito tu nombre infinitas veces, perderá sentido, se dará la vuelta. Y al pronunciarlo al revés ya no será importante, ya no retumbará en mi cabeza. 

Otras veces pienso que si repito tu nombre infinitas veces, un susurro conseguirá llegar hasta tu oído y por varios segundos extendidos en el tiempo pensarás en mi, me iluminarás con tu recuerdo y renaceré en la memoria ilimitada del que piensa en el otro y se mira a los ojos dibujados en una pared. 

A veces pienso que si ocupas el tamaño aproximado, que necesita mi razón para ser escuchada en mi cráneo, es por que repito tu nombre infinitas veces, y comienza a sonar como el transcurso natural de mis impulsos, y entonces te prohibo, censuro mi propio consciente, le amenazo con razonamientos extremadamente conservadores, con días largos de tedios desmesurados y lecturas amargas sobre temáticas bochornosas.  Por unos instantes me obedece, se pliega  y me deja libre, pero como buen inconsciente sigilosamente se vuelve a apoderar de mi y cuando me quiero dar cuenta de entre la fina linea que separa mi labios burdeos, sale un suspiro que gira en el aire y forma una sola palabra, Tu nombre.

Y acompañada del compás arrítmico de ese sonido que me persigue, atormentada por la total perdida de control sobre mi, recuento mis suplicas y busco con la mirada ese hueco negro en la pared que me permite descansar, con mis ojos cerrados. Y Duermo, y no sueño, no recuerdo, no entristezco, y sin tristeza no envejezco, para poder seguir siendo el ancla firme de ese hombre de mirada alegre, que se retuerce dentro de mi boca, y me nubla, y me niega

Cuando vives con ventana a un patio, oyes las discusiones, pero también escuchas las carcajadas.





Contundencia


Las palabras que llenan la boca, la hacen añicos. Muelas apretadas, encías doloridas, y la palabra allí atrapada, golpeando el paladar, necesita resucitar.





Contundencia es lo que me diste, asimilé y me repuse de lo inesperado. Contundencia no era lo que necesitaba, por que buscaba ternura, pero parece que la ternura se vende cara, así que viniste a rozarme la cara con contundencia.

Y así es como deben hacerse las cosas, y así es como deben enseñarse las lecciones, y así es como deben de mostrarse los afectos.

Contundencia es lo que necesitaba, para concienciarme del valor de la caricia.

Mis más sinceros respetos al Bicho Bola y sus grandes enseñanzas de defensa.

Memory mAn



Hombre astuto, miras hacia los lados buscando amenazas, miras hacia dentro buscando compasión. Mírame a los ojos y encontraras... Ahora que he dejado de escucharte, puedo empezar a pensar. Como la sangre cuando es extraída, que gira engañada por una jerguilla, Siento el cosquilleo de las ideas, se agolpan detrás de mi oreja izquierda.




Estuve esperando varias horas, las instrucciones eran sencillas. Un hombre se acercaría a mi, me diría una palabra secreta y yo le entregaría la caja. No podía abrir la caja, no podía mirar dentro de la caja, no debía preguntar acerca de la caja, no tenia que abandonar la caja, no quería llevar entre mis manos ni un segundo más la caja.

Era un tarde desapacible de Abril. El invierno se había metido en la primavera, sin permiso de nadie. Había olvidado los guantes sobre la colcha que esta sobre mi cama, la manos se me congelaban. Sujetaba la caja un rato con una, y la otra la introducía en el bolsillo, recubierto de piel de mi abrigo tres cuartos, que compré en el rastro una tarde apacible de diciembre, que no tenía otra cosa que hacer, más que gastar dinero en el abrigo de un muerto.




De la taza de café sale una nube sencilla que se enrolla cuando soplo. Rodeo la taza con mis manos, doloridas en las falanges. No quería tomar café, pero no hay nada más en la cocina y no me apetecía agua, el agua no entra cuando esta muy fría. Soplo y no pienso. Soplo y me preocupo. Al otro extremo de la mesa esta la caja, abierta, y detrás de mi oreja izquierda la certeza de que nunca encontraré al hombre de la palabra secreta.

I see you looking, life seems too long... Pierde el tiempo solo mirándome, me deshago en tercios de mi que se esparcen a tu alrededor, para llamar tu atención. Y dividida soy tan vulnerable que no dejo de pensar, y el dolor se instala tras mi oreja izquierda. Aviso permanente. Solo te miro.





La buscadora de hombres tranquilos o el hombre calmado inasible


Si no hay una miseria inmersa en todo esto , no crearía ningún interés, en los que nos miran. La tristeza suele adueñarse de mi, cada vez más a menudo, el letargo del ala del pájaro, tirado en el suelo, toco las letras, las rozo con mis dedos, y me saben a melancolía, me recuerdan los escalones ya roídos, de la ilusión que jamás recuperé.

Y vi una vez en tus ojos, todo lo que siempre busqué, y vi en ese brillo, el color verde de mis emociones, pero no supe entender que detrás había demonios, e incluso tu, hombre tranquilo, corrías en silencio para dejarlos detrás. Y ahora las imágenes se colapsan en mis párpados, que bella palabra, el párpado cerrado no dejaba ver la lágrima que escondía, no permite a la tristeza naufragar hacia el pómulo, hacia la comisura de la boca. Y allí colapsadas, todas esas sensaciones convertidas en fotografías, que se mueven a velocidad de entendimiento, se quedan baradas, esperando el vínculo, la mano que recoga la mía y la fuerce a ser exigente, a buscar mas allá, que son maravillosas pero no encuentran conducto.

Por eso te pido, hombre tranquilo, que me mires de nuevo, que recuerdes que en una ocasión quisiste tocarme, que recuerdes lo que después olvidaste, te acerques a mi y me susurres que vayamos juntos, hacia ese lugar donde residen todos mis miedos, hacia ese hueco donde se instalan todas mis impotencias. Se que las podría hacer explotar, matarlas una a una, y sin embargo me pierdo en cariños que no conducen más que a mañanas desconocidas. Desayunos fríos, y caricias descompuestas, en pedazos de desesperación, de alivio y conformismo, por que esto es lo que hago, por que esto es lo que soy, y no puedo evitar querer que me mires y que acaricies con tu dedo índice las letras de mi nombre, y quizás si te atreves lo digas en alto y resuene como la mayor de la verdades, y se ahogue como el mayor de los silencios, contenedor de las impulsivas emociones, contenedor de las realidades no distorsionadas. Hombre tranquilo te estoy buscando, pero no estas allí donde te vi la ultima vez.

Me dicen que te estas marchando, que estas partiendo hacia los sueños compartidos, y seré yo la única que conciba la coincidencia, seré la única que sepa de las casualidades no casuales que unieron caminos desparejos, y separaron ya demasiados futuros inconexos. Y seremos paralelos, y nos saludaremos desde lo lejos. Cada uno en una linea, la mía ondulada, la mía ondulada.

Le dijo la niña cojín, después ladeo la cabeza, buscando cierta intimidad, mostrando la liberación del peso quitado. Él fuerte y rotundo como se mostraba siempre, se levanto, recogió su bolsa de viaje del suelo y salió por la puerta. Entonces la niña cojín, comprendió, una vez más, que lo que para ella había sido transcendente, para él, no había sido nada más que un café a las seis de la tarde. Y pensó para si, la niña cojín, lo debía de haber intuido, si yo jamás había bebido café.

Déjame dormir hoy en tu cama, hace mucho frio y no tengo mantas






Suena Tuesday´s dead "Whoa, where do you go?, when you don´t want no one to know..." y giro, dejo caer mis hombros hacia atrás, los brazos colgando de mi sarcasmo, giro y todo el mundo se vuelve movimiento. La cabeza se tambalea y las ilusiones se me desprenden,
Me obligaron a ser mayor y yo no quería.

What´s my new plan

Frente a mi una hoja en blanco, en la que se lee:

Hoja en blanco.



Dicen que si obligas a un pez a vivir en una pecera redonda, se queda ciego, después de pasar por un periodo en el que se le cruzan los ojos. Dicen que es por que el pez no encuentra limites ni horizontes a los que asirse, por eso pierde toda noción de la distancia y la perspect iva. Perdiendo la vista total y quedando ciego a merced de las mareas internas de su mundo concavo e ilimitado.
El señor que esta sentado a mi lado, sorbe el café, respira fuertemente y ocupa una parte del asiento que no le corresponde. Yo, a su lado, mucho más pequeña, pienso que suerte tiene la gente que se sienta a mi lado, no hago ruido, ocupo menos espacio del que se me concede, paso desapercibida.

Me he quedado dormida y al despertarme uno de mis ojos no se abría, pensé que era el fín, que sin ser consciente había vivido encerrada en una bola de cristal, y ahora pagaría las consecuencia, el cosquilleo en mi pie izquierdo, me alertó que no estaba del todo despierta. El ojo se me había pegado por las legañas, acumuladas tras las lagrimas de la despedida, y el pie esta depertandose entre espasmos.

El señor me golpeaba en el hombro con su movimiento somnoliento. La duda eterna de despertar a un desconocido. Cerre los ojos de nuevo y volví a soñar.

Movimiento circular no aleatorio que te conduce de vuelta al punto de partida, que resulta ser el agónico despertar del letargo más extenso de tu existencia, y con los ojos negros por la emoción, mirarás de reojo aquello que se fue, y que regreso en movimiento circular no aleatorio, con la cara lavada, sin legañas y sonriendote como nunca antes. Sonriendote con la ilusión de un regalo que es abierto por la mano mínima de un nene.


Oh, Im bein followed by a moonshadow, moonshadow, moonshadow


Leapin and hoppin on a moonshadow, moonshadow, moonshadow


And if I ever lose my hands, lose my plough, lose my land,

Oh if I ever lose my hands, oh if....

I wont have to work no more.


And if I ever lose my eyes, if my colours all run dry,

Yes if I ever lose my eyes, oh if.... I wont have to cry no more.


And if I ever lose my legs, I wont moan, and I wont beg,

Yes if I ever lose my legs, oh if.... I wont have to walk no more.


And if I ever lose my mouth, all my teeth, north and south,

Yes if I ever lose my mouth, oh if.... I wont have to talk...

Did it take long to find me?

I asked the faithful light.

Did it take long to find me?

and are you gonna stay the night?


(Cat Stevens Moonshadow)

Sobre marcharse sin saludar



He dado dos pasos. Ahora los quiero desandar. Pero el camino se ha borrado.

He aplaudido una sola vez. Ahora lo quiero silenciar. Pero la mano se ha vuelto débil.

He mirado de reojo sin querer. Ahora quiero desmirar. Pero el ojo se ha dado vuelta.

Y reflexiono sobre el movimiento de mi culo al caminar, cuando me alejo hay una parte de mi que desconozco, que no controlo, que es la que se despide por mi. Cuando os doy la espalda, estáis ante una mujer de la que yo siempre me salgo sin saludar.

En el país de la opulencia






Las mujeres voluptuosas se pavonean ante los escaparates de ropa interior. Se miran, se revisan, inspeccionan cada centímetro de su anatomía externa. Se estudian las unas a las otras, miradas traicioneras. Y así caminan por una acera mal pavimentada, los adoquines se mueven, les mojan lo piés. Y esos altos tacones, no se puede caminar sobre tantos centímetros de incertidumbre.

Yo, con mi personalidad superdesarrollada, mi capacidad para pasar desapercibida y mis poderes sobrenaturales, que me otorgan el dón de que me importe un comino lo que pienses de mí. Las miro desde el otro lado, estoy sobre una acera, sobre la acera hay un banco, con una publicidad de dentífrico con sabor a pomelo, y sobre la acera, el banco y la publicidad estoy yo, con mi personalidad superdesarrollada.

Miro, ultimamente cuando lo hago, miro con intensidad, a los ojos, a los ojos de los que tienen ojos. Algunos me devuelven la mirada, otros la esquivan, lo popular es no darse cuenta. Pero cuando una chica como yo, con mi personalidad superdesarrollada, te mira, debería de haber una respuesta exagerada y fuera de lugar. Al contrario la mayoria pasa sus ojos sobre mi desinterés y como vinieron, se van. De eso se trata todo
"Uno viene para marcharse" (Juanita, 8 años)

Entonces dejo de mirar, y alguien exclama, mirame a los ojos cuando te estoy hablando.Las mujeres voluptuosas yo asi las denomino por lo exagerado de sus atuendos coloristas, se mueven por la vereda de enfrente de la calle que compartimos, al unisono, el repique de los tacones, simula el tamborileo previo a la batalla. Caminan y al pasar por cualquier superficie vertical que les devuelva su imagen en un reflejo, reducen su velocidad y se examina. Yo, con mi personalidad superdesarrollada, ni siquiera me reflejo. Como los vampiros. En las fotos si que salgo, eso lo he comprobado.

El asunto es que he decidido pasarme el dia mirando al otro lado de la calle. examinando a las mujeres voluptuosas, por que ayer me di cuenta que quiero ser como ellas. Y yo, con mi personalidad superdesarrollada, cuando tomo una decisión...

Es casi de día...












Viene la mañana despierta, y todo lo que tengo alrededor son paredes verticales, que encuentran fin en el cielo despejado. Muy arriba, muy, muy alto, estan las palabras que guardaba para ti. Volaron allí anoche, mientras dormía bajo muchas mantas, es frio el olvido, y soñaba con parajes planos, con horizontes firmes.

Escuchame Silencio que te estoy intentando contar un secreto, deja de tambalearte cuesta arriba, cuesta abajo. Permanente, las hojas perpetuas no cambian de color, establecida en la parte trasera de tu cabeza. No voy a moverme de aqui, no voy a cambiar de lugar.

En las frases hechas sigo, en los relatos sin sentido para el que no habita en mi. Intentaré ser expecifica, bajarme a lo concreto.

Entonces cuento la historia de una mujer que levanto un país con sus manos, un país mínimo que se reducía a la renuncia de su propio encuentro. Joven dejó de buscarse y se interno en el pantanal de la vida sin horas, y los ojos se le llenaron de trabajo, la espalda de hijos. Sonrio con dientes de oro, camino con pies de charol y su falda bamboleo por el adoquin historico. Una vez habló conmigo, y lo hizo como la madre, siete años más joven que yo, siete años más joven que cualquiera.

Y pienso en ella, la reflejo en mi, las aristas son diferentes, el acabado es diferente, los anclajes son diferentes. Es otra mujer hecha de todas, es una sola mujer que camina por todas.

El pensamiento se va de nuevo, las paredes verticales se estiran, suben, suben y me dejan con oidos cerrados y ojos tapados, la boca abierta buscando la distancia. No hay forma de separarse de una. No hay manera por muy lejos que vayas, o rapido te muevas, siempre te persigues a ti misma.

Solo quería pensar en ellas, solo quería pensar en ellas.


Sit in the desert of the bed I looked hard for an oasis
But all I could find was a dead camel in pieces
And I got so scared I tried to lure him back to bed
Whispered "stay just a little bit more"
But now I'm grateful to the camel
Because all the lazy boy could do was RUN, then I knew for sure
That he would never be the satisfying shag I needed, no no no.
(The do)

Creo que te estaba mirando fijamente







Y en las noches de los pensamientos débiles, cuando levanto la mirada para buscar el rastro casi perdido de tus caricias, cuando me muevo entre las sabanas de mis lamentos, implorando a mi intelecto una cierta dignidad.

No! deja de escribir, mira a otro lado, das vueltas en círculos, cual calesa. Si, afirmas, no encuentro palabras nuevas. Enfadada sales a pasear. Has estado hablando sola y ahora te parece una conversación real. Y recuerdas las palabras de la mandrágora:

Me has arrancado la tranquilidad de mi primera vida...me despertaba entre apacibles pensamientos...no veía nada malo, pues no tenia ojos.

Deambulas y ahí en ese mismo momento es cuando empiezan las decisiones inconexas. Siempre mismo ritual, elección del café equivocado, mesa mal ubicada, café con mal gusto, necesitas perder al menos tres horas, dejarlas ir para activar de nuevo tu sentido de supervivencia ante lo inútil.

Recurrente inutilidad, has querido jugar con ella. Inútil pensamiento que arrastra lo que ya no es. Inútil apego, que mina las esperanzas. Inútil tiempo que aniquila las ilusiones y persigue las pretensiones.

Dios que dramatismo!! exclamas... Lo he dicho en alto? Piensas...

Parece que si, por que ese hombre te esta mirando, no! de hecho levanta la mano y te saluda. Rubor implacable. Y ahora se levanta y camina hacia ti. Sopesas las opciones. Salir corriendo...No! demasiado tarde. Esconderte bajo la mesa...No! demasiado mayor.

Tienes que ser sincera le dirás que le estabas mirando demasiado fijamente, pero sin verle, que lo sientes mucho... que quieres estar sola...si se lo dirás.

Esta cada vez mas cerca, lo esperas atenta, dispuesta al ataque que le destrozara el animo... No! por que pasa de largo?, que rapidez, como? a donde va? te giras....

Evidente inutilidad la de las esperanzas, la cristalera tras de ti deja a la vista de cualquier ojo el resto del mundo, no estas sola, bueno quiero decir en el planeta... no te saludaba a ti.

Y vuelves a la mandrágora que anuncia

!Pero me vengaré!

Complicado vengarte de ti misma.


*Discurso de la mandragora, en Isabel de Egipto, de Achim von Armin

En la penumbra de mi mente




En la penumbra de mi mente hay tormentas, un huracán de arena que me nubla los ojos............

En la penumbra de mi mente hay sombras, manantiales de reproches que oscurecen mi mirada.............


Quince escalones, los había contado incontables veces, los había subido y bajado en innumerables ocasiones. Pero ahora no sabia muy bien por que la escalera de caracol, se le antojaba infinita, pesada. Quizás el tedio era lo que le pesaba sobre los hombros.

Comenzó a trepar con poco entusiasmo, y cuando hubo llegado arriba se dio cuenta que había olvidado a por que subía. Se sentó bajo el marco de la puerta e intento recordar. No conseguía averiguar que estaba haciendo antes de proponerse subir la escalera. Quizás si recordaba lo que estaba haciendo, podría adivinar a por que objeto había subido. Si no, pensó, también podría coger lo primero que se encontrara en su camino y descender por la escalera.

Un nuevo objeto, una nueva actividad. Lo que no quería era bajar con las manos vacías, y quedarse de nuevo al pie de la escalera.

Miro al techo, en la esquina superior había una telaraña, la araña no estaba, se movía por la brisa que corría en el hueco de la escalera. De pronto recordó... no lo que había venido a buscar... si no algo que un día le contaron.

Cada persona a lo largo de un año come mientras duerme ocho arañas.

Se estremeció.

Tener un amigo piletero






¿Cuanto puede durar una noche? ¿cuanto puede quedar contenido en ella?

Tengo las manos vacías.

Varias horas que se convirtieron en largas, las repasa, las rememora... una y otra vez, ahí están los detalles, ahí están los escalofríos. Y dura la noche una eternidad en la memoria, y contiene un universo en el recuerdo. Se hace más y más densa, hasta convertirse en la maraña, en la bola.

Parada junto a una farola, mirando hacia arriba, los mosquitos se agolpan, se pelean, por tocar la luz, y ella mira hacia el cielo, noche pegajosa, la humedad, el bochorno, se le pega la ropa. ¿Que se hace en las noches en la que dormir es imposible? No puede ser que todo el mundo mire mosquitos.

Reflexiona sobre lo paralelo de las personas, de los tiempos. Después comienza a caminar, la noche se hace mas espesa, y relajada mira las azoteas desde la vereda. Obvio no se ven los balcones desde su pequeñez, pero prefiere imaginar los recursos de los cielos abiertos de Buenos Aires, para cautivar a los que miran la luna, desde las terrazas poco iluminadas.

Y contando historias sobre individuos que no conoce, paso a paso avanza por la calle más inútil, más descascariilada. Dejando huella.

Solo tenía 17 años y no sabía fumar.



Juega a ser adulta, a moverse como una mujer, a mirar como una malvada que imnotiza. Pero solo juega, por que ella tiene 17 años y no sabe fumar, acerca el cigarrillo a sus labios sujetándolo demasiado abajo, nunca lo deja, no separa los dedos de la parte final del filtro.

Por fuerza absorbe el humo, lo detesta, pero se siente bella cuando fuma, se siente lánguida y distraida, la pose calculada. Esta noche esta intoxicada, se incorpora y baila dando vueltas, gira y suelta el humo, se sumerge en la nube, una nube que la envenena.

La humedad de la lengua desconocida la cautiva, de sorpresa, sin poder responder, ella asume, no puede evitarlo, lame y se mueve despacio, en el estrépito de la convulsión, en la que se haya envuelta y mira esos ojo calidoscópico que la atraviesa, que no la ve.

La humedad, la lengua blanda e inquisitiva la atrapa de nuevo, sabor a humo, a vino seco, a saliva caliente que le nutre los labios, le inunda los sentidos.
El músculo se le antoja animal entristecido, por la soledad del escondite, por la hipersensibilidad que lo convierte en adicto. Recuenta cada papila y resume el gusto disperso a lo efímero, ni el escalofrío volverá a su espalda, si no consigue retener una sola de las palpitaciones. Un paso hacia atrás y de nuevo esa mirada de pupilas que la ignoran, no la buscan. Se a dado cuenta de la dejadez del vistazo, y ha buscado huir.

La mano en la nuca que la empuja, no contiene, no puede contener y se esfuerza por no caer, por no resbalar con lo mohoso, no perder el equilibrio, y quedar tendida bajo esos ojos que la pasan de largo. El vapor la engulle, nublada como entre humo de cientos de cigarros

Asustada camina sobre esos tacones que le van grandes. Y busca entre la gente que agolpa ese lugar los ojos de su hermano, que se detienen sobre ella y le invitan a abrazarlo, y él la sostiene, y él la sujeta y se ríe en su oído.
Por que esta borracha, tiene diecisiete años, y no sabe fumar.

¿Como se llama?

No lo se ¿tienes un cigarrillo?


Los enamorados se miran de frente, caminan despacio, se besan de lado, inventan proezas, desatan pasiones, se tocan el pelo, se doblan. (Jairo) Ocupan el mundo, se acunan, se miman, los enamorados.

Con mi vela amarilla y mi proba emparchada


Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol, me canta al oido, y yo le creo, por que no habría de confiar en el que me hace reir...y lo sencillo se vuelve hacia la ventana, mira que hoy ha salido el sol, y amenaza con quedarse ahi arriba todo el día, más allá del atardecer, más allá de la condena que le sumerge al otro lado del mundo... pero ahora que caigo aquí sentada, soy yo la que me muevo de hemisferio, me traslado a mi antojo, sin miedo a caer, me coloco boca abajo, y la sangre se me viene a la cabeza.

Y entonces los pensamientos que me atormentaban se ahogan, agónicos me imploran, pero no hay manera de volver a voltearme, en mi nueva posición, mundo del revés, me siento firme.

Lo curioso es que aquí todo parece estar en posición no invertida, en el lugar original... mis ojos bien abiertos, en alerta, en algun momento veré algo, sentiré algo, que me dará la pista para seguir ese hilo, laberinto de minotauro, pero tras la pista voy... Y canto arena... o mas bien la escupo.

No debería escribir tan amenudo.


Cada rizo del suelo es un
sueño contado
Algo como un recuerdo, una
imagen, un beso
Y en la espalda del día se
queda ese algo

(Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol)

Un mundo de sol cercano y sombras alargadas




Veo las azoteas de otros edificios, miro los tejados, que cubren esas vidas, que plenas se me antojan. Y miro mas allá de las antenas, donde esta el cielo naranja. hoy la tarde se ha cubierto de un color espeso, que me embarga. Como ineludible mi pensamiento se suicida, turbio de nuevo te busca, pero ya no hay imagen a la que asirse, tanto tiempo, ha carcomido el recuerdo, aquel que con sumo cuidado guarde, envolví, mantuve. Hoy ya no habita, no resurge, es ceniza que no se mueve bajo ningún ritmo, no sedimenta.

Aturdida por la potencia de la belleza inaguantable, de lo que no quiero entender, me vendo, voy sumergiendome en el estado sencillo, en el animo natural.

Egoísta conmigo, me obligo, ya no seré feliz nunca más, convencida de la necedad de mis imposiciones. Relajo mis párpados y el llanto, ridículo, absurdo, surge de unos ojos preparados para reír.

Me es imposible cuestionarme o liberarme de tal premisa, de mi movimiento circular, que si sonrió se que no acudís a mi, nos venís traicioneras palabras. Algún día agruparé todas mis piezas valientes y en rebeldía me levantaré contra vosotras, no os necesitaré más.

He vuelto a la cocina, estaba triturando el gazpacho, no estaba prestando atención y se ha desbordado del bol, gotea del borde de la encimera, sobre mi pie.

Huele a tomate.

No te culpo




Salió por la puerta, y no miró ni siquiera un segundo hacia atrás, no hubo duda, y eso me mortificará, será mi nueva mascota, cosida a mi pie la arrastraré por las veredas, como no se me ocurrió ninguna palabra, se borraron todas de su lugar, desaparecieron del espacio que conformaban, sentido, concepto, y ahora en vez de pensar en ideas, pensare en frases hechas, que no dirán lo que mi boca. Dirán lo que mis miedos.

En estos dias


He viajado solo para encontrarte, y he llegado hasta el otro lado, mi mente en blanco, por fin cabeza vacía. He esperado y no has llegado, no te he visto doblar la esquina, no me has permitido sonreirte nerviosa. Es entonces, es ahora, cuando ridícula me escondo.

Miles de preguntas, de ruegos, como podre detenerlos, están llenando de nuevo la cabeza, que ya no quiere pensar, y la razón no se olvida, encallada en el nudo que yo misma até, con fuerza, nudo marinero perfecto.

Desde la otra orilla oteo, por que os extraño, busco en el horizonte, por que os extraño.

Me vuelvo y veo el camino, por que ahora soy libre de dar pasos sin destino, no se me exige, no se me pide, reinventada confluyo en mis miles seres, y reluzco como zapatos nuevos y brillantes. Y la cabeza se atiborra de porvenires, con nudos que resaltan, pero ya no detienen.

Debería levantar la mano y saludar, por que el adiós se me escapa de la boca, se enmudece en lo ancho de este mar. y no alcanza el lugar que le pertenecía, ya desde hacia tiempo, debería haber residido en la cuenca de tu mutismo.

Aprendiendo a separarme, dejando ir, descargo equipaje envejecido por el polvo, del arrastre, de la fuerza malgastada. Y en la resignación, por fin, en vez de encontrar rencores, se presentan las nuevas marchas, los nuevos ritmos.


"Tomando señas, descifrando encrucijadas
mi cuerpo sigue practicando su cuestión
cruje mi hueso y se hace la palabra.
Hoy continué domesticando la razón
llena de asombro ante el día sucedido
proyecto un rápido boceto de la acción
trazo versiones que capturo del olvido"
(Canto Arena)

Vértigo


Sentada en una silla negra junto a un desconocido, esperó, cuanto espero ultimamente, se pregunta mirando al frente, y quizás lo importante no es cuanto, si no porqué. No sabe si existe razón alguna para esa letanía, para ese eje marcado que no puede disipar, por mucho que se sacude la pobre niña, no puede alejar de si.

El desconocido no se percata, no la presta atención. Ella hambrienta saca de una bolsa de papel un croissant, se lo compró por gula, para detener el nudo, le gusta comerse los croissants partiéndoles las patas, como si fuera un cangrejo, y para el final el centro, tierno, pegajoso.

Se le queda pegado en los dedos.

Sentada en una silla negra junto a un desconocido, piensa en lo bien que saben algunas cosas, en lo sencillo que es encontrar algo bueno. Y lo difícil que es encontrar algo sencillo. Mira al extraño que lee un periódico en chino, pero el no es chino. Mira las páginas con atención, pero ella se percata de pronto que es siempre la misma página, no las pasa.

El hombre no se molesta por que ella esté cerca, no se molesta por que ella lea la misma página, no siente nada, pero ella sabe leer chino y quiere que el hombre pase la página. La noticia no acaba, hay más en la siguiente página.

Unos niños estaban jugando a ser mayores, a ser importantes, se dedicaban a tomar decisiones que cambiarían el mundo. Un día tomaron una decisión muy importante, incumbía a todo su pueblo, a toda su gente. Los niños divertidos se reunieron en cumbre, y votaron, y votaron si, y aprobaron la nueva norma, la ley. Contentos lo celebraron, estaban todos de acuerdo, aquello merecía una fiesta, el consenso. así que organizaron la fiesta y decidieron ir a nadar al río. Quedaba lejos de su pueblo. Pasaron muchas horas allí. Cuando volvieron ya no había pueblo...

No podía contener las ansias de saber que había pasado, pero el hombre no iba a cambiar de pagina jamas. No podía hacer nada mas que resignarse, y recordar el sabor del Croissant. Que bien saben las cosas sencillas.

Estructura calcarea que se asemejaba a una estrella de mar



La historia de una piedra.

Piedra dura, partes de un todo y te conviertes en unidad, sedimento despegado vuelto a compactar. Formada de partes, partículas, reunes en tu forma, adquirida a base de golpes, la memoria prehistórica, los recuerdos del mundo, de los tiempos.

Muerta esperas, en cualquier lugar, en todas partes. Afligida por la lentitud, larga condena presa de lo inútil, del servicio ya concluso. La suerte de la mano seleccionadora, carga por sorpresa toda tu materia de una emoción. De un sentido, que no alcanzas a comprender, con paciencia vas adquiriendo esa historia, te descubres parte de una intención.

Llevas dentro de ti, sosegada emoción a miles de kilómetros de distancia, lejanía insalvable, piedra inerte, has encontrado el medio para llegar a otro destino. Y nos sobrevivirás, y llegaras más allá que todos nosotros.

Pero ya no será cerca de esa ilusión que sentiste al roce con aquella mano, ya no será cerca de esa meta que se marcó, se dibujó, y calmada formó residuo junto a otros tantos que ya se antojaban antiquísimos, como el vaivén del agua, o el rodar cual guijarro. En otro estante, junto a otra cama, adivinarás las respiraciones nuevas, los impulsos que quizá se descubren como más certeros, más puros o verdaderos.

Mientras en la espera lejanía, seguirá la mano tendida, gesto de recuerdo, de quizá lo importante fue agacharse a por ese trozo de polvo deshechado, de nada tangible, de ensoñación perdurable, e imaginería turbia en la memoria traidora. Corrupta la intención, jamás tu, piedra, siempre pura, aunque en lugar equivocado, variado el sedimento, variado el sentimiento.

No hallaras tu condición de transportadora de vibraciones, sentida realidad a asumir, por delante el tiempo de la languidez y quizás el olvido.

Fotografía Laura Lambarri

Nota a pie de página: Cortazar:

"Guijarro y estrella: imágenes absurdas. Pero el comercio íntimo con los cantos rodados acerca a veces a un pasaje; entre la mano y el guijarro vibra un acorde fuera del tiempo. Fulgurante... (palabra ilegible)... de que también eso es Beta del Centauro; los nombres y las magnitudes ceden, se disuelven, dejan de ser lo que la ciencia pretende que sean. Y así se está en algo que puramente es (¿qué?, ¿qué?): una mano que tiembla envolviendo una piedra transparente que también tiembla." (Más abajo, con tinta: "No se trata de panteísmo, ilusión deliciosa, caída hacia arriba en un cielo incendiado al borde del mar.")


Las mariposas replegadas de la ventana, translúcidas, dos, comparten el tedio de verse colgadas, expuestas, sin pausa, inertes. Filtran los rayos, dejen entrar la luz, inmóviles, no parpadean, no aletean.

No quiero que nadie espere nada de mi.

Rara, como encendida





Me quedo en silencio, se escuchan los perros, están encerrados en los huertos que hay junto a mi casa, se escuchan lo perros.... no hay más ruidos, oigo mi palpitar, sensación olvidada, pero todo es nuevamente común, la mano se dirige certera al lugar, las formas resultan reconocibles, los olores, no me detengo a observar, por que la imagen ya pertenece a mi memoria. Esta todo ahí, sigue todo ahí.

Me obligo a repasar, y en un momento tengo la certeza de conocer, de moverme por espacio removido. La ilusión del nuevo mundo, aflora en mi entraña como hace ya tiempo. Afligida descubro que soy el mismo individuo, tras un cristal esmerilado, y que si salgo de detrás, la niña se asusta y es cierto que tiene miedo, anhelante tiende la mano, pequeña, de uñas roídas. Mano tendida que no obtiene respuesta, como un globo lleno de helio sube, sube, sube.

Olor a humedad, en lo alto del cielo, olor a agua, condensada, se posa sobre el globo que me zarandea, me muevo hacia el oeste, me muevo a toda velocidad, llegare pronto al nuevo mundo, he de encontrar la manera de comenzar a bajar, perder altura. y respirar, que hace ya tiempo no exhalo con fuerza, pulmones atrofiados, pequeños se quejan, se hinchan. Sigo volando que ya veo al fin la tierra, arrastraré las suelas de mis zapatos, como en bicicleta enloquecida, y poco a poco me detendré, espero. Si no, el vuelo emergerá y me dominara, ya sin poder decidir, ya sin poder tomar parte.

En conflicto con los demonios, suelto lastre, suelto todo, permanece el sedimento, lo que ya es parte del cuerpo. Nauseas, el olvido, que duro, que indigno, que mediocre. Conformarse. Agotada tiendo ambas manos y expongo los retales de la batalla, ya no hay lanzas, ya no hay piedras. Oídos enmudecidos, bocas ensordecidas y mi ser, individuo alegre, conformado de resignaciones, se presenta ante el evento y de ojos cerrados espera, tranquilo, a sentir las manos despegarse, a perder todo el fango, que le volvía farragoso, que le obliga a tambalearse para poder contrarrestar el peso, el poso. liberado al fin, libre ya, abandonado siempre, resignado eternamente. Cobarde, indigno, conforme.

Me quedo en silencio, escucho los perros, están encerrados en los huertos que hay junto a mi casa.


Para Mery.

Y la gente



Y la gente camina por las calles y extrañamente parecen felices, ríen, ríen....caminan por las aceras, se cogen de las manos. De pronto el son cambia y el ritmo de la gente se hace frenético, me estáis absorbiendo, grita una mujer aterrorizada. Me estáis pisando, grita un niño furioso, me aplastareis, gruñe una anciana, presos del son, presos del carril bici de esa ciudad europea que no tiene nombre, y que por supuesto es muy, muy lejana.

Que curioso que ese dia caminamos por la misma calle, recorrimos la misma acera, miramos los mismos muros, pero en momentos diferentes de la noche, jamas juntos, jamas de la mano. Cada uno por su lado, cada uno. Que curioso.

Buenas tardes, por favor, ayudenme!



Me he sentado en un banco, me he detenido a sentarme por que he descubierto que no tenía prisa, caminaba rápido por inercia, la inercia de la cuesta, del descontrol. Una vez sentada he olido el tiempo, me ha sabido a olvido. Preocupada he mirado a cada uno de mis lados, primero a la derecha y finalmente a la izquierda, para cerciorarme de que era verdad, de que me encontraba sola, sola, sola, sentada en un banco.

Ha pasado a mi lado un perro, no aquel que perseguía estrellas, que quizás, solo quizás, podría haberme hecho un gesto con su hocico para seguirle, no, no era de esa clase de perros, era uno de esos que no te dice nada, que no te mira, no te olisquea, no te nota. Por que ya no nota, o por que ya no quiere notar. No le voy a obligar, lo dejé pasar de largo, lo ignoré, mirándolo de reojo, lo ignoré consciente de su presencia. No sirvió mas que para que se quedara grabado en mi, doblando la esquina del parque, por que en aquel parque había esquinas, y desde el banco donde estaba sentada yo veía una, de reojo lo vi marchar, con la cola baja, con la vida ida, con el hocico hundido.

Me he despedido de él y me he odiado por desear que me hubiera mirado, por querer que me hubiera ignorado conscientemente. Pero quien sabe como te ignora el que esta frente a ti, la cara de ignorar, la imagen de ignorar, el gesto, la pose, varía, no se asemeja la una a la otra, no hay dos iguales, así es como se esconde y no te otorga la satisfacción de sentirte admirada. En silencio, de reojo.

He caminado rumbo al infinito




No tengas fe en ellos, no esperes nada, son inservibles, inválidos, hazte responsable, y deja de esperar merecer. Espera solo lo posible, que cada uno administre sus demonios, no los lance al vació, por si alguien quiere atraparlos, que cada uno se haga cargo de que el pensamiento es individual y no es factible empeñarse en hacerlo público, no hay derecho, no hay manera, de obligar a los inocentes a cargar con las nubes de tu reflexión, cargar con la culpa de no poder ser, de no poder llegar o acceder a la llave que daría la satisfacción, la alegría al que esta a tu lado, parado, esperando. No esta en tu mano. Así te digo que he caminado hacia el infinito, llegue a verlo, pero luego me perdí, torcí hacia el lado equivocado y ahora camino en círculos, o en espiral, quizás algún día llegue al final.

GALLINA


El mundo es un inmenso campo de trabajo
El campo laboral está lleno de fábricas.
No tengo cara. Estoy caminando con mis zapatos rotos.
Crece... crece...
Nací de un huevo de una gallina.
Soy una estrella de rock. Mi espíritu sólo pertenece al arte.
Esta sucia sociedad no destruirá mi alma.
Soy una estrella de rock. Mi espíritu sólo pertenece al arte.
Esta sucia sociedad no destruirá mi alma.
Al hombre ingenuo lo lastimarán fácilmente.
El aire de la ciudad me deprime.
Dejo mi tierra y pierdo el coraje.
Para vivir... para vivir...
Soy una gallina pelada.
Soy una estrella de rock. Mi espíritu sólo pertenece al arte.
Esta sucia sociedad no destruirá mi alma.
El desesperado mundo no es nada.

(Xiaolin Xiaoli)